sábado, 12 de septiembre de 2020

A LAS PUERTAS DE LA VORÁGINE PRE ELECTORAL

Tras casi una semana transcurrida de la difusión de las últimas encuestas de intención de voto, de cara a los comicios nacionales del próximo 18 de octubre, la carrera por la silla presidencial se ha visto reducida hacia las dos fuerzas políticas que se venían perfilando desde el pasado año: el partido político del Movimiento al Socialismo (MAS) y la alianza de Comunidad Ciudadana (CC). Las cartas están sobre la mesa y el periodo más candente de la etapa pre electoral ha comenzado. 

Con un porcentaje del 26,2%, el Movimiento al Socialismo, liderado simbólicamente por el candidato Luis Arce Catacora, una vez más encabeza la intención de voto del electorado nacional. Y si bien se ha denotado un notable y consecuente descenso en las cifras –en relación a la pasada encuesta que le daba al MAS una preferencia del 33,3%- no hace falta ser experto para darse cuenta de que se está hablando de la fuerza política a vencer, en las elecciones venideras. 

Por detrás, se vislumbra a la única alternativa política de hacerle frente al Movimiento al Socialismo: Comunidad Ciudadana. Encabezada por el ex presidente Carlos Mesa, con un 17,1% de aceptación, la alianza política ha logrado establecer un potencial equilibrio de percepción de votantes; sin embargo, se ha visto claramente mermada en cuanto a supremacía de electores por ciudades –logrando apenas liderar la intención de voto en Chuquisaca-. 

Los factores del peculiar debacle de intención de voto que ha sufrido Comunidad Ciudadana tienen nombre y apellido: la presidenta Jeanine Añez y el ex líder cívico Luis Fernando Camacho, con un porcentaje de 10,4% y 6,9% respectivamente. Tanto ha influido la incursión electoral de las fuerzas políticas “JUNTOS” y “CREEMOS”, en la percepción de electores, que al día de hoy no resulta improbable hablar de una potencial victoria del Movimiento al Socialismo en la primera vuelta de los comicios de octubre. Este aspecto se acentúa aún más producto de esa volátil población electoral que no ha decidido aún por quién votará (16,6%), o no desea hacer pública su decisión (6,1%). 

A pesar de todo, resultaría muy prematuro hacer deducciones respecto al posible candidato vencedor, dentro de un par de días saldrá a la luz una nueva encuesta de percepción electoral y las directrices pueden variar; lo poco concreto es que cada día que pasa se aleja aún más una posible alianza, en primera vuelta, entre alguno de los frentes políticos en contienda. Ello producto de un interés natural, y no menos importante, por la distribución de una porción de esa torta llamada Asamblea Legislativa Plurinacional. 

Más importante aún, otro aspecto a enmarcar es que la disputa pre electoral parece haber relegado en un segundo plano a la pandemia global que aún sigue vigente en el país. Esa que cada día se cobra más vidas humanas, más esperanzas y, para mal de los candidatos, más votantes.

sábado, 20 de junio de 2020

Insuficiente y Contradictorio

Durante la presente jornada, sábado 20 de junio, Bolivia registró la cifra más alta de contagios por covid-19 en lo que va de la pandemia: 1.036 casos confirmados. La cifra total en el país asciende a más de 23.512 casos, donde la ciudad de Santa Cruz ostenta el triste récord de ser la que presenta la mayor cantidad de contagios. La estadística que indica que los casos diarios por coronavirus, desde ahora, superarán el millar de contagiados es lamentable; pero más lamentable es el hecho de ver la consecuente inoperancia de las autoridades de gobierno.

La cuarentena, como la medida más preponderante que en Bolivia se adoptó para hacerle frente al virus, que obedeció más a una suerte de reacción en cadena, tras su aplicación en las primeras regiones que presentaron los contagios por coronavirus (China, Italia, España), tal vez pudo ser, en su momento, la alternativa más seductora que se presentó en la cabeza del Gobierno. A la fecha podemos decir que la misma, no solo no logró gran parte de su cometido: frenar la escalada de contagios, sino que fue óbice del surgimiento de aún más obstáculos para la contención de esta pandemia.

El surgimiento de una nueva amenaza a la economía de las familias, debido al impedimento de salir a trabajar; la vulneración de varios derechos humanos de las personas, teniendo como claro ejemplo el dejar varados, sin poder ingresar al país, a cientos de compatriotas en las fronteras; el completo descuido que sufrió la esfera académica a la hora de pretender rediseñar un esquema que se adecue a la realidad de muchos estudiantes; las exageradas, y además desacatadas, sanciones establecidas para quienes incumplían la cuarentena, son solo unas cuantas de las muchas contradicciones de las que fue protagonista el Gobierno de turno.

Véase que todo este recuento de dificultades que se han presentado a nuestras autoridades no contempla aún el incurrimiento en hechos de corrupción por parte de las mismas. Y es que éste no es un suceso aislado y apartado de análisis, ya que, en la medida en la que se fueron suscitando estas faltas contra el Estado, se fueron perfilando como el principal detonante para develar el desgaste de un gobierno que agoniza día a día.

Aún sin mencionar los ejemplos, cada vez más contundentes, de las adversas condiciones sanitarias en las que se ha pretendido encarar una pandemia como esta, existen cada vez más elementos para denotar la inoperancia con la que se han desenvuelto las autoridades gubernamentales, departamentales y municipales. Prueba de ello es la contradictoria medida de flexibilizar una cuarentena (muy anticipada) durante uno de los picos más altos de contagio, establecidos por los expertos de la salubridad.

Lejos de echar por la borda los intentos de contención de la pandemia impulsados por el Gobierno, la premisa siempre será la de buscar lo mejor para las personas, o al menos la mayoría, ya que un beneficio general siempre es utópico. La tarea ahora es mucho más difícil, tal vez no tanto por la escalada de contagios como por el nuevo imaginario social de convivencia y desmitificación del virus que va adoptando cierta parte de la población tras reanudar, en cierto modo, sus actividades cotidianas.


sábado, 13 de junio de 2020

El beneficio de la mayoría: un arma de doble filo

El analista político italiano, Giovanni Sartori, a la hora de hablar de la noción de la democracia, tocaba el tema de cómo deben articularse quienes ostentan el gobierno, esto a la hora de referirse respecto al porcentaje que no logró obtener el mismo. Esto también aplica a las personas que votaron por el ganador, en relación a quienes no. La respuesta que Sartori ofrecía era que una de las obligaciones que poseía la parcela que ostentaba el poder era la de no ir en contra de quienes se oponían, manteniendo el respeto hacia los mismos.

A primera vista, la concepción de una acción política que beneficie a unos perjudicando a otros se oiría irracional, incluso inoperante, considerando los preceptos del diseño de los planes de acción, propios de la incidencia política. Sin embargo, sería necesario hacer una introspectiva y preguntarse uno mismo si acaso no es eso lo que muchos gobiernos han hecho a lo largo de la historia.

El asunto, en cuestión, es que esa noción, tan apropiada por la gente, del “beneficio de la mayoría” es un arma muy nociva, pues una vez que se socializa un proyecto que traerá  “desarrollo” para la comunidad –de la mano de la colaboración de los medios que moldean la opinión pública- es difícil oponerse al mismo, y mucho más si se está frente a una mayor cantidad de personas que aprueban la propuesta.

A su vez, los mecanismos de diálogo y debate de propuestas para planes de acción son muy poco utilizados, los espacios, en ciertas regiones, ni existen. Sin duda, un muy preocupante panorama de cara al impulso y la promoción de la actividad política en las personas, mediante de espacios de participación e igualdad.

El reto de mejorar las condiciones de socialización, discusión y análisis de las propuestas de acción que nos ofrecen o formulamos nosotros mismos es una labor pendiente que requiere del compromiso de los impulsores de estas estrategias, de la mano con la participación de las partes involucradas directamente. Por lo demás, un ejercicio muy provechoso para cada uno de nosotros sería ponernos a pensar y analizar sobre los intereses ignorados de las personas que, en su momento, se opusieron a las ahora grandes obras, propias del “desarrollo” que nos han ido ofreciendo nuestros gobernantes.


sábado, 6 de junio de 2020

(Eterno) Ideal de Replanteamiento

“Falta de plata, trabajo y comida” son los indicadores a los que hacía mención la presidenta, Jeanine Añez, a tiempo de informar sobre la “reducción” de tres carteras ministeriales: cultura, deporte y comunicación, todo ello como parte de un plan de ahorro, tras la compleja situación económica que ha desembocado la crisis por la pandemia del coronavirus. El anuncio, de manera casi espontánea, ha desatado un vendaval de repercusiones que ponen en evidencia, aún más, el improcedente accionar de las autoridades de gobierno.

La supresión del Ministerio de Culturas y Turismo ha sido una de las que ha generado más cuestionamientos y disenso. El grito al cielo lo han dado varios exponentes de la rama artística nacional, a la par de hacer notar el descuido que se le ha brindado a ésta área, antes y ahora. Definir la cultura requiere dejar de lado esos vacíos tautológicos; la cultura no es solo arte, la misma comprende un conglomerado de manifestaciones que, si analizamos detenidamente, nos harán replantear el rumbo que debería adoptar la entidad ministerial a cargo.

Algo similar ocurre con la cuestión del Ministerio de Comunicación, ya que, si bien su reducción no ha tenido tanta repercusión como la de su par cultural, se ha develado la manera de como asimila la comunicación el Gobierno nacional. Colocar al Ministerio de Comunicación a cargo del Ministerio de la Presidencia solamente denota la instrumentalización (pro gobierno) a la que ha sido sometida la cartera comunicacional, alejándola una vez más de su verdadero ideal de labor con la sociedad.

Por último, el panorama para el Ministerio de Deportes, que junto con el Ministerio de Culturas y Turismo han sido erigidos como viceministerios dependientes del Ministerio de Educación, evoca el manual perfecto de cómo no se deben hacer las cosas -si es que se hace algo-. Y es que el haberle cambiado de nombre a infraestructuras y quitar los bustos erigidos por el otrora primer mandatario, Evo Morales, son las acciones a las que se limita la gestión de un ministro “simbólico”, inentendido del cargo que cumple.


sábado, 30 de mayo de 2020

Grammar Nazi, La Élite Internauta

La ortografía, concebida como el conjunto de normas que regulan la escritura de un determinado tipo de lengua, se ha perfilado como una filosofía de vida, no solo para quienes se dediquen a la escritura y sus diferentes alternativas, sino para la totalidad de las personas, como condición básica para el desenvolvimiento de su lenguaje.

La vorágine de errores gramaticales que presenciamos en la esfera social –con un énfasis mayor en las redes sociales- dan lugar a un nuevo tipo de sociedad internauta: los "grammar nazi" ("nacistas gramáticos" en español.) Caracterizado por ser quien corrige cualquier tipo de error ortográfico, generalmente los más dóciles de detectar, un grammar nazi se perfila como el encargado de hacer denotar las fallas que usualmente comenten los demás a la hora de escribir.

Sin embargo, la cuestión no se enfoca en denotar la utilidad de esta "tendencia" casi implícita en esas personas; mas al contrario,  hacer énfasis, en lo que, desde una perspectiva muy personal, más que una utilidad, puede fácilmente convertirse en la nueva forma etnocéntrica de subestimar la capacidad de los demás. 

Una escritura pulcra y correcta siempre debe ser el ideal personal que todos debemos asumir, no obstante, no se debería olvidar que en cada palabra vertida y expresada existe un significado, una opinión, un sentimiento. Estoy convencido de que uno no es superior a otro solo por poseer un más adecuado manejo gramatical.


sábado, 23 de mayo de 2020

POLÍTICA ESTANCADA

Un enunciado muy peculiar, que se ha estado manejando por muchas personas en los últimos tiempos, es el que predica que “después de esta pandemia nada volverá a ser igual”. Desde el momento en que oí dicha frase estuve en desacuerdo, y el ver, una vez más, el complejo e inusual desenvolvimiento de la política boliviana  en acción, me hace reafirmar mi posición. El accionar de nuestros gobernantes sigue y seguirá siendo igual.

La adquisición de los equipos médicos de respiradores para terapia intensiva con sobreprecio, óbice de la destitución de preponderantes servidores públicos, es el ejemplo, por antonomasia, del desgaste gubernamental  y, por sobre todo, moral en el que ha incurrido la cartera estatal. El aspecto que maximiza el daño sufrido al Estado es, sin duda, el contexto en el que se suscita; una nación que, a la fecha, roza ya casi los 6.000 casos confirmados por Coronavirus y más de 240 fallecidos.

Es claro que esta situación representa una seria amenaza para las autoridades de gobierno, en aras de la campaña política que desde hace mucho ya comenzó para la alianza política “JUNTOS”. Lo peculiar del hecho no es el suceso, en cuestión, sino lo que éste ha propiciado, desde las contradicciones discursivas entre las mismas autoridades de Estado, hasta el hecho de tener que ver a la misma presidenta en un spot televisivo “condenando” el presunto hecho de corrupción.

Otro aspecto, además, está en denotar cómo este suceso ha desviado, considerablemente, el direccionamiento de la opinión pública, incluso relegando, de cierto modo, a la crisis por la pandemia en sí. El escenario está configurado para entrever que las secuelas que arroje este hecho serán negativas, aunque más negativo parece ser el horizonte que se va perfilando en el contexto reincidente de la política nuestra de cada día.


sábado, 16 de mayo de 2020

UN TÍTULO MÁS SOBRE REDES SOCIALES (I)

Los seres humanos somos complejos en todo tipo de formas, pues podemos compartir un sinfín de  aspectos en común con los demás, y al mismo tiempo poseer las discrepancias más variopintas. No obstante, una particularidad que se hizo muy común en varias personas es la de valorar más las cosas cuando menos gente la utiliza o siquiera sabe de ella. Esta perspectiva era la que muchas personas preponderaban a la hora de aventurarse en el universo de las redes sociales.

Es inevitable hablar de redes sociales sin mencionar a la embajadora de las mismas: Facebook. Desde su concepción en el 2004 y con un crecimiento tan exponencial, abarcando más de 2.449 millones de usuarios, Facebook es el exponente principal para denotar las diferentes aristas sociales que las redes sociales han desencadenado, –lejos de lo que sus mismos creadores habrían imaginado-.

Dentro del abanico de las tantas críticas que se le han hecho a las redes sociales, existen aspectos que, a veces, ni siquiera han sido tomados en cuenta, uno de ellos es la tan aclamada “democratización” que nos han significado las mismas. ¿Cómo podemos sintetizar tal aspecto? Simple: “en las redes, todos tienen la misma libertad para expresar sus ideas y opiniones”. El meollo del asunto es ver si el ejercicio democratizador virtual es dinámico y auténtico; o solo es uno más de los vacíos exponenciales que nos prometen  las redes.

El ya fallecido escritor y filósofo italiano, Umberto Eco, afirmó en una ocasión, que las redes sociales “le daban el derecho a hablar a legiones de idiotas”. De seguro que para muchos, tal declaración, llegó a ser excesiva; mientras que para otros, el escritor italiano “dio en el clavo” a la hora de describir el conglomerado de usuarios de las redes sociales. ¿Quién tiene la razón?, por lo pronto la respuesta se la dejo a cada lector…


sábado, 9 de mayo de 2020

"Lo Importante No Es Mantenerse Vivo, Sino Mantenerse Humano"


Un ejercicio muy particular, y que estoy seguro han hecho ya muchas personas, es el de preguntarse: “¿qué es lo que estaría haciendo ahora mismo si esto de la pandemia por el coronavirus no hubiera pasado?”. Probablemente haya personas que sostengan que todo seria, potencialmente, igual; sin embargo existe otro porcentaje de personas que afirmarán vivir en un escenario, según el grado de variación, atípico o de plano inimaginable.

Y es que resulta irónico como un virus puede poner de cabeza a toda una estructura, un sistema, una civilización marcada por la noción del avance y progreso, enmarcada por los grandes hitos dentro del campo de la ciencia y tecnología. Lamentablemente este es solo uno de los tantos volcanes dormidos sobre los que debemos desarrollar nuestras vidas, bajo la intrigante de si nos tocará presenciar su erupción o no. ¿Qué afortunados somos?, ¿no?

No me aventuraré en perfilar alguna respuesta a la compleja situación que atraviesa nuestra civilización, solo sé que esto es algo que va más allá del surgimiento de un nuevo virus. No obstante, el escenario que vivimos, a causa de esta pandemia, es digno de comparación con las ideas orwellianas más catastróficas –como esa que propugnaba el surgimiento de un nuevo tipo de dictadura y sometimiento a partir de ese “avance tecnológico” que hemos propiciado-.

sábado, 18 de abril de 2020

¿La primera pandemia positiva?, No


Sin duda  el tema general que se ha apropiado de todas las miradas es la actual emergencia que vive el planeta por la pandemia del coronavirus (Covid-19). De ello desprenden una serie de perspectivas, que en singular no tendrían mucha cabida; pero en conjunto forman un criterio público que resulta difícil de eludir. Uno de esas perspectivas que se manejan, a más de cuatro meses de haber surgido la pandemia, es la de mirar adelante y anticiparse a los diferentes escenarios posibles que podría configurar la actual crisis.

Ciertamente ya se ha dicho todo lo que tenía que decirse respecto a las repercusiones que, seguramente, va a generar la actual pandemia. La esfera económica es la más analizada, potenciales recesiones, eventuales concesiones por parte de los gobiernos, conforman las secuelas de un capital detenido a causa del estancamiento de las actividades laborales. Otros, por su parte, se inclinan por ver los efectos en la esfera social, ambiental, etc. Sin embargo lo verdaderamente peligroso sería escudriñar en posibles “beneficios” de esta pandemia global.

El nuevo “renacimiento ambiental”, como efecto concreto de una pandemia que se ha cobrado miles de vidas, es una visión contradictoria, pero muy socializada y aceptada. Y es que si bien es innegable denotar que se han dado las condiciones para un espacio menos nocivo para nuestro ecosistema, no podría compensar las innumerables vidas perdidas, familias destrozadas y diferentes aspectos negativos que ha traído este virus. Personalmente, estoy convencido de que el ser humano es también parte ese medio ambiente, y de que las consecuencias no pueden ser visualizadas como positivas..

sábado, 11 de abril de 2020

Todo Menos Arrastrarse

Existe un conocidísimo adagio que, por su factible aplicabilidad a las diferentes metáforas de la vida, hizo mucho eco a través del tiempo: “en el amor y la guerra todo se vale (...)”. No obstante, esta frase, dentro del subconsciente de las personas,  ha sido óbice para justificar la búsqueda y utilización de todo tipo de herramientas que posibiliten la obtención de algo, dejando de lado los aspectos éticos. En Bolivia hay un spot televisivo que ha fallado en ese intento.

La terapia de “shock” masivo- para quienes aún no lo sepan- se ha convertido en una muy atractiva estrategia que pretende la obtención de resultados a través de elementos que produzcan impacto en las personas; de cierta forma, el impacto atrae, y la atracción vende. A la hora de pretender “concientizar”, o al menos sensibilizar al público, la tarea se complejiza de sobremanera, pues hacer profundizar en el conocimiento de la realidad de las personas, sobre un aspecto negativo como el coronavirus, no es lo mismo que venderles un producto “positivo”.

Ahora bien, un spot que le otorga voz a la pandemia que ha azotado a más de 184 países ciertamente podría ser considerado algo intimidante, sin embargo, no está ahí el error. El problema hace, una vez más, alusión a una falla de fondo, no de forma. Pues en un contexto como el nuestro, una propaganda así no es ni será productiva, los hechos lo están demostrando. Ni siquiera el spot más transgresor lograría un cambio de actitud de las personas, pues la raíz de su “desobediencia”, obedece, valga la redundancia, a otro aspecto más grande.

sábado, 4 de abril de 2020

Un Megabyte de Criterio

Los estándares de calidad no han sido muy propios de la esfera boliviana, en cuanto a innovaciones tecnológicas o al menos potencialidades que pretendan situarnos dentro de los parámetros más óptimos para el desenvolvimiento de nuestras actividades. Ciertamente, sucesos tan inesperados, como la actual crisis por la pandemia del coronavirus (COVID-19), son pólvora para prender la chispa y develar las falencias que a veces ignoramos. En esta oportunidad, esto se ha reflejado en la esfera tecnológica, incidiendo, de cierta manera, en su par educativa.

Es de conocimiento general que las tarifas de internet en Bolivia están por encima de lo general, en relación a los demás países latinoamericanos. A esto último, se le puede agregar que la velocidad de internet, en banda móvil (14,68 Mbps), es una de las más bajas de la región, solo por encima de Paraguay, Panamá, El Salvador y Venezuela. Esto, obviamente, sin entrar en discusión con las grandes potencias mundiales que experimentan estándares mucho más elevados de lo que la imaginación nos permita.

En estos duros momentos que vive la humanidad, el internet se ha posicionado como uno de los elementos más “vitales” con el que cuentan las personas. En Bolivia, y tal vez en Latinoamérica, hemos tardado demasiado en darnos cuenta de la importancia y utilidad que puede significar la red, prueba de ello los improvisados intentos de adecuar las clases a un modo virtual. Sin duda queda aprender de estos errores y comenzar a perfilar nuestras prácticas a la nueva orden mundial que configura el globo.

sábado, 28 de marzo de 2020

Cuando el Régimen es la Respuesta

Han pasado más de cuatro meses desde el surgimiento del coronavirus, por su nombre científico: Covid-19. La República Popular de China, otrora región más afectada por el virus hace unos meses, es ahora uno de los países que lucha por volver a la normalidad, tras haber superado gran parte de la crisis sanitaria. Una situación muy adversa se hace presente en Italia ahora mismo, donde, a la fecha, se calculan más de 10.023 fallecidos por la enfermedad, en tiempo récord. ¿Pero cuál es la diferencia para que el virus se haya podido contener en el país más poblado del mundo y esté haciendo estragos en otro, que además se jacta de tener un sistema de salud sólido?

En Bolivia se ha determinado "endurecer" las medidas para el cumplimiento de la cuarentena que inicio hace más de una semana, la misión, dirigida por las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, es titánica. Y es que la indisposición a cumplir dicha cuarentena, por parte de la población, posee un aditivo particular: una tenue imagen de autoridad que reflejan las autoridades, valga la redundancia. Sin duda un fenómeno ya común y de conocimiento público, solo que muy acentuado en esta clase de crisis. Ya habrá tiempo para citar y analizar las razones del porqué.

Lo que el Gobierno pretende, ahora mismo, para atenuar el grado de virulencia de la crisis sanitaria por el coronavirus, es la respuesta a la pregunta con la que comencé este escrito. Uno de los aspectos fundamentales del accionar chino para paliar el virus fue, innegablemente, el estricto cumplimiento de las normas impuestas por sus autoridades. Obviamente sería inútil el comparar ese panorama al contexto boliviano, pues la forma de gobierno es diferente, lo cierto es que para bien o para mal es ese el camino que ha escogido el Estado, de resto queda ver su efectividad y eficiencia.

sábado, 21 de marzo de 2020

Lo Mejor de la Función

Comenzó hace casi más de tres meses y su impacto ha sido devastador desde que llegó a nuestra región. La epidemia por el nuevo tipo de coronavirus (COVID-19) se ha cobrado miles de vidas hasta la fecha -más de 11.400-, en el mundo, dejando un excesivo número de contagiados. En Bolivia quizá podamos presumir que aún no tenemos víctimas fatales del virus, sin embargo sería un despropósito decir que su efecto se ha frenado gracias a los pertinentes controles y las medídas asumidas por las autoridades de la mano con la población.

Resulta que dichos efectos ya se han hecho presentes en varias esferas del desarrollo de nuestra cotidianidad. Desde ver cómo los encargados de salvaguardar la salud de la población se niegan a atender a un enfermo, pasando por las desobediencias de sectores de la región, para acatar las medidas optadas para la contención de una eventual propagación del virus, sin olvidar mencionar la lamentable reacción de desprecio y odio de cierta parte de la población ante estos sucesos y sus actores.

Lo único cierto aquí es que una "cuarentena" no va a mitigar la esparsión del virus que ya padecemos los bolivianos. Tampoco el discurso de invitar a la gente a quedarse en casa lo va a hacer. Sonará irónico, pero lo que el boliviano necesita en estos momentos es salir, más que nunca, de su claustro y entender que a esta enfermedad no se la combate sólo ni encerrado; sino entres TODOS. Lo único cierto aquí es que esta clase de situaciones siempre saca, para mal, lo "mejor" de nosotros.

sábado, 7 de marzo de 2020

Lo Que Sube Baja


Todavía puedo recordar el preciso momento en el que la, en ese entonces, senadora de la bancada del partido Unidad Demócrata, Jeanine Añez, amparada por la sucesión presidencial, asumía la presidencia de Bolivia. Al son de aplausos, griterío y la posterior entonación del himno nacional, parecía que la Asamblea Legislativa se había convertido en una cancha de fútbol ¡Y el espectáculo prometía!

A la fecha, puedo asegurar que el imaginario colectivo -de una adecuada gestión de gobierno- por parte de la población, sobre el Gobierno de turno, se ha desvanecido, o al menos se ha opacado de manera circunstancial. Notables hechos de un mal manejo sobre las instituciones del Estado solo han denotado la reincidente “filosofía corrupta” que envuelve a los gobernantes que tenemos y que vamos a elegir menos de dos meses.


Tal vez el recurso en el que podría ampararse la Presidenta, sería el hecho de concentrar su mandato a la “pacificación del país”, como dijo textualmente en su discurso cuando asumió la presidencia el 12 de noviembre de 2019. Si lo miramos desde esa perspectiva, no habría de que quejarse, pues en ningún momento habló de una trasparente administración de los bienes del Estado. Sin embargo habría que recordarle a la mandataria cuál fue el punto más cuestionable del anterior gobierno.

sábado, 22 de febrero de 2020

La Pseudo Unidad

Considerado por muchos como una de las manifestaciones de compartimiento más imperantes en Bolivia, el carnaval boliviano puede jactarse de ser una de las festividades que más desprendimiento y “unidad” proyecta en la gente. Por un momento nos olvidarnos de las diferencias que tanto nos caracterizan. Sería recomendable apreciar cada minuto de la festividad, porque a la vuelta de la esquina se vislumbran unas nuevas elecciones nacionales fragmentadoras ¡Y vienen por todo!


Adalid Contreras, especialista en estrategias de comunicación, clasifica a los sujetos votantes en cuatro tipos: integrados, aliados, émulos y subsistentes. Los integrados, en palabras concretas, vienen a ser los comprometidos, los militantes del proceso a construir; los aliados son sujetos confiables que avalan el proceso; los émulos, en contraposición, son la oposición manifiesta al proceso a construir; por último están los subsistentes que serían los dudosos, que pueden estar a favor o en contra.


La anterior aclaración tiene por objetivo denotar la miope visión que poseen los actores políticos de turno a la hora de congregar a la población. Parece que solo pretendieran gobernar para sus militantes, haciendo campaña dirigida a reforzar la idea de sus potenciales votantes comprometidos. Esto tira por la borda cualquier intento de generar verdadero vínculo entre una población parcelada. Los ideales de unidad no deben ir dirigidos a los actores políticos, sino a la población a la que se deben. Unidad solo hay en carnaval.



sábado, 15 de febrero de 2020

¿A QUÉ TIPO DE VIRUS NOS ENFRENTAMOS?



Ha transcurrido más de mes y medio desde el re surgimiento de un nuevo tipo de coronavirus clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como COVID-19. Sin duda, los estragos que nos ha generado son de consideración, dado que ha develado uno de los aspectos más vulnerables que poseemos como conjunto: la infodemia. A este virus si hay que temerle y por buenas razones.

El término infodemia se ha refutado y replicado producto de las declaraciones de la directora del departamento de Preparación Mundial de la OMS, Sylvie Briand, para referirse al fenómeno de desinformación, a través de las redes sociales, tan recurrente en los últimos días, tras el brote de la epidemia. Tal fenómeno no es algo nuevo y podría no ser intimidante de no ser por el hecho de que más de un medio de difusión ha caído presa de las potenciales “Fake News”.

No existe mal que venga solo, esta suerte de hiperdifusión descontrolada de “supuestos” ha devenido en un problema más profundo aún: la intolerancia. Considerables muestras de la población han adoptado una actitud hostil hacía sus pares asiáticos. El clima de rechazo se ha hecho notorio y se ha extrapolado de las redes sociales hacía la esfera social. El coronavirus al que nos enfrentamos es tratable y con la adecuada atención se puede curar, pero posee una característica que lo hace más peligroso y “viral” de lo que nos imaginábamos.

© Per_Se
Maira Gall