sábado, 4 de abril de 2020

Un Megabyte de Criterio

Los estándares de calidad no han sido muy propios de la esfera boliviana, en cuanto a innovaciones tecnológicas o al menos potencialidades que pretendan situarnos dentro de los parámetros más óptimos para el desenvolvimiento de nuestras actividades. Ciertamente, sucesos tan inesperados, como la actual crisis por la pandemia del coronavirus (COVID-19), son pólvora para prender la chispa y develar las falencias que a veces ignoramos. En esta oportunidad, esto se ha reflejado en la esfera tecnológica, incidiendo, de cierta manera, en su par educativa.

Es de conocimiento general que las tarifas de internet en Bolivia están por encima de lo general, en relación a los demás países latinoamericanos. A esto último, se le puede agregar que la velocidad de internet, en banda móvil (14,68 Mbps), es una de las más bajas de la región, solo por encima de Paraguay, Panamá, El Salvador y Venezuela. Esto, obviamente, sin entrar en discusión con las grandes potencias mundiales que experimentan estándares mucho más elevados de lo que la imaginación nos permita.

En estos duros momentos que vive la humanidad, el internet se ha posicionado como uno de los elementos más “vitales” con el que cuentan las personas. En Bolivia, y tal vez en Latinoamérica, hemos tardado demasiado en darnos cuenta de la importancia y utilidad que puede significar la red, prueba de ello los improvisados intentos de adecuar las clases a un modo virtual. Sin duda queda aprender de estos errores y comenzar a perfilar nuestras prácticas a la nueva orden mundial que configura el globo.

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Maira Gall