sábado, 30 de mayo de 2020

Grammar Nazi, La Élite Internauta

La ortografía, concebida como el conjunto de normas que regulan la escritura de un determinado tipo de lengua, se ha perfilado como una filosofía de vida, no solo para quienes se dediquen a la escritura y sus diferentes alternativas, sino para la totalidad de las personas, como condición básica para el desenvolvimiento de su lenguaje.

La vorágine de errores gramaticales que presenciamos en la esfera social –con un énfasis mayor en las redes sociales- dan lugar a un nuevo tipo de sociedad internauta: los "grammar nazi" ("nacistas gramáticos" en español.) Caracterizado por ser quien corrige cualquier tipo de error ortográfico, generalmente los más dóciles de detectar, un grammar nazi se perfila como el encargado de hacer denotar las fallas que usualmente comenten los demás a la hora de escribir.

Sin embargo, la cuestión no se enfoca en denotar la utilidad de esta "tendencia" casi implícita en esas personas; mas al contrario,  hacer énfasis, en lo que, desde una perspectiva muy personal, más que una utilidad, puede fácilmente convertirse en la nueva forma etnocéntrica de subestimar la capacidad de los demás. 

Una escritura pulcra y correcta siempre debe ser el ideal personal que todos debemos asumir, no obstante, no se debería olvidar que en cada palabra vertida y expresada existe un significado, una opinión, un sentimiento. Estoy convencido de que uno no es superior a otro solo por poseer un más adecuado manejo gramatical.


sábado, 23 de mayo de 2020

POLÍTICA ESTANCADA

Un enunciado muy peculiar, que se ha estado manejando por muchas personas en los últimos tiempos, es el que predica que “después de esta pandemia nada volverá a ser igual”. Desde el momento en que oí dicha frase estuve en desacuerdo, y el ver, una vez más, el complejo e inusual desenvolvimiento de la política boliviana  en acción, me hace reafirmar mi posición. El accionar de nuestros gobernantes sigue y seguirá siendo igual.

La adquisición de los equipos médicos de respiradores para terapia intensiva con sobreprecio, óbice de la destitución de preponderantes servidores públicos, es el ejemplo, por antonomasia, del desgaste gubernamental  y, por sobre todo, moral en el que ha incurrido la cartera estatal. El aspecto que maximiza el daño sufrido al Estado es, sin duda, el contexto en el que se suscita; una nación que, a la fecha, roza ya casi los 6.000 casos confirmados por Coronavirus y más de 240 fallecidos.

Es claro que esta situación representa una seria amenaza para las autoridades de gobierno, en aras de la campaña política que desde hace mucho ya comenzó para la alianza política “JUNTOS”. Lo peculiar del hecho no es el suceso, en cuestión, sino lo que éste ha propiciado, desde las contradicciones discursivas entre las mismas autoridades de Estado, hasta el hecho de tener que ver a la misma presidenta en un spot televisivo “condenando” el presunto hecho de corrupción.

Otro aspecto, además, está en denotar cómo este suceso ha desviado, considerablemente, el direccionamiento de la opinión pública, incluso relegando, de cierto modo, a la crisis por la pandemia en sí. El escenario está configurado para entrever que las secuelas que arroje este hecho serán negativas, aunque más negativo parece ser el horizonte que se va perfilando en el contexto reincidente de la política nuestra de cada día.


sábado, 16 de mayo de 2020

UN TÍTULO MÁS SOBRE REDES SOCIALES (I)

Los seres humanos somos complejos en todo tipo de formas, pues podemos compartir un sinfín de  aspectos en común con los demás, y al mismo tiempo poseer las discrepancias más variopintas. No obstante, una particularidad que se hizo muy común en varias personas es la de valorar más las cosas cuando menos gente la utiliza o siquiera sabe de ella. Esta perspectiva era la que muchas personas preponderaban a la hora de aventurarse en el universo de las redes sociales.

Es inevitable hablar de redes sociales sin mencionar a la embajadora de las mismas: Facebook. Desde su concepción en el 2004 y con un crecimiento tan exponencial, abarcando más de 2.449 millones de usuarios, Facebook es el exponente principal para denotar las diferentes aristas sociales que las redes sociales han desencadenado, –lejos de lo que sus mismos creadores habrían imaginado-.

Dentro del abanico de las tantas críticas que se le han hecho a las redes sociales, existen aspectos que, a veces, ni siquiera han sido tomados en cuenta, uno de ellos es la tan aclamada “democratización” que nos han significado las mismas. ¿Cómo podemos sintetizar tal aspecto? Simple: “en las redes, todos tienen la misma libertad para expresar sus ideas y opiniones”. El meollo del asunto es ver si el ejercicio democratizador virtual es dinámico y auténtico; o solo es uno más de los vacíos exponenciales que nos prometen  las redes.

El ya fallecido escritor y filósofo italiano, Umberto Eco, afirmó en una ocasión, que las redes sociales “le daban el derecho a hablar a legiones de idiotas”. De seguro que para muchos, tal declaración, llegó a ser excesiva; mientras que para otros, el escritor italiano “dio en el clavo” a la hora de describir el conglomerado de usuarios de las redes sociales. ¿Quién tiene la razón?, por lo pronto la respuesta se la dejo a cada lector…


sábado, 9 de mayo de 2020

"Lo Importante No Es Mantenerse Vivo, Sino Mantenerse Humano"


Un ejercicio muy particular, y que estoy seguro han hecho ya muchas personas, es el de preguntarse: “¿qué es lo que estaría haciendo ahora mismo si esto de la pandemia por el coronavirus no hubiera pasado?”. Probablemente haya personas que sostengan que todo seria, potencialmente, igual; sin embargo existe otro porcentaje de personas que afirmarán vivir en un escenario, según el grado de variación, atípico o de plano inimaginable.

Y es que resulta irónico como un virus puede poner de cabeza a toda una estructura, un sistema, una civilización marcada por la noción del avance y progreso, enmarcada por los grandes hitos dentro del campo de la ciencia y tecnología. Lamentablemente este es solo uno de los tantos volcanes dormidos sobre los que debemos desarrollar nuestras vidas, bajo la intrigante de si nos tocará presenciar su erupción o no. ¿Qué afortunados somos?, ¿no?

No me aventuraré en perfilar alguna respuesta a la compleja situación que atraviesa nuestra civilización, solo sé que esto es algo que va más allá del surgimiento de un nuevo virus. No obstante, el escenario que vivimos, a causa de esta pandemia, es digno de comparación con las ideas orwellianas más catastróficas –como esa que propugnaba el surgimiento de un nuevo tipo de dictadura y sometimiento a partir de ese “avance tecnológico” que hemos propiciado-.

© Per_Se
Maira Gall