sábado, 21 de marzo de 2020

Lo Mejor de la Función

Comenzó hace casi más de tres meses y su impacto ha sido devastador desde que llegó a nuestra región. La epidemia por el nuevo tipo de coronavirus (COVID-19) se ha cobrado miles de vidas hasta la fecha -más de 11.400-, en el mundo, dejando un excesivo número de contagiados. En Bolivia quizá podamos presumir que aún no tenemos víctimas fatales del virus, sin embargo sería un despropósito decir que su efecto se ha frenado gracias a los pertinentes controles y las medídas asumidas por las autoridades de la mano con la población.

Resulta que dichos efectos ya se han hecho presentes en varias esferas del desarrollo de nuestra cotidianidad. Desde ver cómo los encargados de salvaguardar la salud de la población se niegan a atender a un enfermo, pasando por las desobediencias de sectores de la región, para acatar las medidas optadas para la contención de una eventual propagación del virus, sin olvidar mencionar la lamentable reacción de desprecio y odio de cierta parte de la población ante estos sucesos y sus actores.

Lo único cierto aquí es que una "cuarentena" no va a mitigar la esparsión del virus que ya padecemos los bolivianos. Tampoco el discurso de invitar a la gente a quedarse en casa lo va a hacer. Sonará irónico, pero lo que el boliviano necesita en estos momentos es salir, más que nunca, de su claustro y entender que a esta enfermedad no se la combate sólo ni encerrado; sino entres TODOS. Lo único cierto aquí es que esta clase de situaciones siempre saca, para mal, lo "mejor" de nosotros.

1 comentario

  1. Hola, Antonio, compara:

    Comenzó hace casi más de tres meses y su impacto ha sido devastador desde que llegó a nuestra región. La pandemia COVID-19 mató, hasta la fecha, 11.400 personas y casi medio millón de contagiados en el mundo. En Bolivia, aún no hubo víctimas fatales. Sin embargo, sería un despropósito decir que sus efectos fueron frenados gracias a los controles y medidas asumidas por las autoridades.

    Resulta que dichos efectos ya se sienten en varias esferas del desarrollo de nuestra cotidianidad: los encargados de salvaguardar la salud de la población se niegan a atender a un enfermo; algunos sectores desacatan las restricciones; otros reaccionan con desprecio y odio contra grupos que no entienden la magnitud del problema.

    Una "cuarentena" no mitigará la esparsión del virus que ya padecemos los bolivianos. Tampoco la invitación a la gente a quedarse en casa. Sonará irónico, pero lo que el boliviano necesita, en estos momentos, es salir más que nunca de su claustro y entender que a esta enfermedad no se la combate sólo ni encerrado, sino entre TODOS. Lo único cierto, esta clase de situaciones siempre saca, para mal, lo "mejor" de nosotros.

    Calificación: 7 sobre 10.

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