En Bolivia se ha determinado "endurecer" las medidas para el cumplimiento de la cuarentena que inicio hace más de una semana, la misión, dirigida por las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, es titánica. Y es que la indisposición a cumplir dicha cuarentena, por parte de la población, posee un aditivo particular: una tenue imagen de autoridad que reflejan las autoridades, valga la redundancia. Sin duda un fenómeno ya común y de conocimiento público, solo que muy acentuado en esta clase de crisis. Ya habrá tiempo para citar y analizar las razones del porqué.
Lo que el Gobierno pretende, ahora mismo, para atenuar el grado de virulencia de la crisis sanitaria por el coronavirus, es la respuesta a la pregunta con la que comencé este escrito. Uno de los aspectos fundamentales del accionar chino para paliar el virus fue, innegablemente, el estricto cumplimiento de las normas impuestas por sus autoridades. Obviamente sería inútil el comparar ese panorama al contexto boliviano, pues la forma de gobierno es diferente, lo cierto es que para bien o para mal es ese el camino que ha escogido el Estado, de resto queda ver su efectividad y eficiencia.